Juanita Delgado | BIO
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JUANITA DESDE AFUERA

Por: Tathiana Sánchez Nieto

Cuando escuché a Juanita por primera vez, lo que pensé es que si mi destino hubiera sido ser cantante y no periodista, la fuerza y seguridad de esa voz es la que hubiese querido tener. Pensaba, sin conocerla físicamente, que ella debía tener ya muchos años, y con esa voz de cantaora, debía ser grandota, casi como una matrona, negra, fuerte, llena de experiencia de la tierra, y de aires, esos que modelan el carácter para cantar con semejante sentimiento.

Después una noche, de esas pocas en las que veía televisión, alguien me dijo que ella, la que asesoraba a Juan Carlos Coronel en Factor X, era la misma del Comadre Araña en el que la escuché la primera vez. Fui incrédula, muy incrédula. Y luego, en un acústico que planeaba para hacer realidad la idea de Radio en Concierto – hoy Sonido en Vivo- la conocí. Y sí, esa voz era de ella, una mujer muy diferente a la que imaginé alguna vez, una mujer que aunque se ve pequeña y frágil, con sus ojos oscuros, su voz que se transforma cada segundo y su canto lleno de matices, transmite todos los sentimientos, y es capaz de tocar los mundos internos de cualquier ser humano.

Y allí, de la admiración, la curiosidad, el volar con proyectos nuevos cada día, su sentido social y el buen sentido del humor, empezó una amistad que me ha llevado a verla en varios lugares cantando, actuando o mamando gallo, a escucharla en tantos estilos y a conocerla, como nunca pensé, desde los recuerdos de sus amigos, de su familia, de sus colegas.

Conocer de Juanita su voz desde chiquita en Manguala, junto a Alejo Aponte y Teto Ocampo, donde sin creerlo, era una de las  voces centrales de la que ella misma llamaba “la banda de las estrellas”. Luego escuchar cómo recorrió medio mundo para llegar a Egipto a cantar su cumbia ‘Soledad’. Más tarde reconocerla como parte de proyectos de música académica como Canto con Egberto Bermúdez y Juan Luis Restrepo, o de grupos más experimentales y sociales como Alas de Prueba junto a César López. Y hasta verla ser una de las más destacadas artistas en el musical La Tiendita del Horror donde además de apoyarse de su voz, también usó sus gestos y su expresividad, demostrando que es una de las más versátiles artistas escénicas que tenemos en Colombia.

Hoy creo que lo de ella, lo de su voz, más que aprendido, es talento puro, uno que parece venir de un ADN extraño, que la emparienta de alguna forma inexplicable con sus grandes maestras Billie Holliday o Ella Fitzgerald.

Y ahora tiene estas “Canciones Internas y de Otras Partes” junto a Ricardo Gallo, otro músico colombiano maravilloso, y ellos juntos, que saben como exprimir el jazz en cada nota musical, que como los pintores saben arriesgarse para mezclarse y sacar nuevos colores, seguro sacarán también en nosotros sentimientos que no sabíamos que teníamos.

Juanita Delgado con su voz se hace grande, muy grande, y nadie quiere dejar de escucharla desde que ella abre la boca y deja salir esa potencia, una fuerza tal que deja en las manos sólo ganas de romper en aplausos.